De acuerdo a lo informado por El Observador, en el caso de Uruguay, Rocha se convirtió en el primer departamento en aprobar una legislación específica; en Maldonado analizan acciones para las futuras compras de luminarias.
El interés por el cuidado ambiental ha ido cambiando a lo largo de los años. Hoy se mira mal al que tira basura en un espacio público o una colilla de cigarro desde el auto, se busca evitar la utilización de plásticos de un solo uso y las generaciones más jóvenes reciben desde los primeros años enseñanzas sobre la necesidad de preservar la tierra y el agua.
Palabras como áreas protegidas, sustentable, reciclaje, compostable, reutilizable o ecosistemas, por mencionar algunas, pasaron a ser parte de la vida cotidiana. Lo que en un principio muchos consideraban moda o señal de snobismo, es una realidad que avanza. Hoy distintos gobiernos trabajan en acciones específicas para preservar el ambiente y las empresas privadas reivindican las prácticas en ese sentido como un indicador de calidad. Además, a nivel educativo, aparecieron carreras enfocadas en esos rubros y disciplinas como el Derecho, la Arquitectura y la Economía diversificaron su oferta para incluir “lo ambiental” entre sus especializaciones.
En muchos sentidos, Uruguay se encuentra rezagado en el tema en comparación con otros países, si bien ya se adoptaron algunas acciones en sintonía con las buenas prácticas ambientales, como por ejemplo el cobro de bolsas plásticas para reducir su uso, la separación de residuos, la modificación de algunos tipos de envases, la delimitación de zonas protegidas y la preservación de ecosistemas específicos como lagunas o humedales.
En el caso de Rocha, hace algunas semanas se dio un paso más, en un punto que a nivel internacional ha ido ganando terreno, con específicas que incluyen sanciones: el cuidado lumínico de los cielos oscuros.
La medida, que ya fue aprobada por el gobierno departamental de Rocha, establece una serie de limitantes para la iluminación en algunos puntos del territorio, algo que también se está comenzando a analizar en Maldonado. En todos los casos, el tema surgió a partir de reclamos de organizaciones sociales que hablan de la importancia de preservar el patrimonio lumínico de áreas costeras o rurales que se ven afectadas por una iluminación que afecta animales y flora del lugar.
Chile: los pioneros
Hace algunos días, la organización local Red Procielos organizó una actividad con la chilena Sofía Ramírez, representante de la Fundación cielos de Chile, un país que se encuentra a la vanguardia regional en estos temas.
Ramírez expuso sobre contaminación lumínica y protección de los cielos, a partir de legislación que rige en su país desde 2023. La norma chilena, que abarca a todo el territorio, apunta a la preservación ambiental, tanto de flora como fauna, fija tipos de luminarias para todo el territorio y horarios de encendidos y apagados.
Además de la preservación de la biodiversidad, la ley aprobada en Chile hace referencia en el impacto en humanos en los ciclos de descanso y cómo inciden en la biología los distintos impactos lumínicos.
La legislación establece restricciones para los tipos de alumbrado público, de edificios y fija controles más estrictos para las áreas protegidas desde el punto de vista ambiental por su alto valor como ecosistema. También se hacen distinciones para los lugares en donde se visualiza el cielo como forma de turismo astronómico.
La medida se fue aplicando de forma gradual, porque fue necesario acompasar la situación vigente tanto a nivel público como privado, porque no podía cambiarse de un día para otro toda la iluminación existente.
Decisiones como las tomadas en Chile ya habían sido adoptadas hace algunos años por otros países. Las también llamadas “leyes de cielos oscuros” fueron adoptadas en Croacia, Eslovenia o República Checa, y otros estados adoptaron disposiciones de alcance regional, como en Islas Canarias o las Misiones argentinas.
El año pasado, en Perú también se aprobó una medida para el cuidado de los “cielos oscuros”, con el objetivo de proteger la salud humana, fauna, ecosistemas y promover el ahorro energético. Al igual que en Chile, el proceso se irá aplicando de manera gradual.
El cielo oscuro natural de Rocha
Hay quienes sostienen que el mejor cielo del Uruguay se ve en Cabo Polonio, porque la falta de árboles, edificios e iluminación artificial, permite disfrutarlo en su máximo esplendor. Otros aseguran que en ningún lugar las estrellas brillan tanto como en las sierras de Rocha; o en las playas de La Paloma donde, luego de la caída del sol los turistas se retiran y el cielo despejado es inigualable.
Rocha puede jactarse de sus paisajes naturales, que en la noche se relucen ante la falta de edificios altos, locales comerciales con neones estridentes o iluminaciones que distorsionan el entorno. Pero, también es cierto, que el desarrollo inmobiliario ha ido creciendo y ese avance trae aparejado sus riesgos ambientales, también en lo lumínico.
En setiembre, la Junta Departamental aprobó una propuesta del gobierno del intendente Alejo Umpiérrez, redactada a partir del impulso de organizaciones sociales de la zona, explicó a El Observador Santiago Martínez Morales, director de Ordenamiento Territorial de la Intendencia de Rocha.
En el departamento están instalados varios colectivos, tanto en las sierras como en zonas costeras, con sensibilidad por los temas ambientales, que fueron promoviendo acciones a nivel social para cuidar la iluminación en lugares donde no había llegado el alumbrado público, dijo el jerarca.
La norma aprobada declara “patrimonio departamental el cielo oscuro natural del departamento de Rocha”. Se considera “cielo oscuro” al que está caracterizado por la ausencia o mínima incidencia de contaminación lumínica de origen artificial, que permite la observación del firmamento y preserva los procesos ecológicos, paisajísticos, culturales y científicos asociados a la noche”.
A nivel público, la medida apunta a establecer criterios técnicos en la instalación de alumbrado público que apunte a la eficiencia lumínica, el ahorro energético, la seguridad y la conservación de territorios de valor turístico. a incorporar en la planificación y en la elaboración de proyectos tanto de renovación de la red de alumbrado público existente como en las futuras ampliaciones o reformas.
El resultado esperado en este ámbito será un incremento en la eficiencia lumínica, el ahorro energético, la seguridad, la mitigación de los impactos ambientales y la conservación de una alta naturalidad de los territorios de valor turístico consolidado o potencial.
En el ámbito privado, la norma establece áreas a proteger, con diferentes grados de preservación, con condicionantes técnicas de iluminación específicas y adecuadas para las mismas.
“El resultado esperado en este ámbito será minimizar la contaminación lumínica en los territorios a proteger, garantizar la seguridad, preservar los valores ambientales y promover el desarrollo turístico de calidad sustentado en los recursos naturales del departamento”, consignó el documento.
El criterio general subyacente en la propuesta es el de promover una iluminación exterior eficiente, en niveles adecuados, útil, dirigida y cálida.
En 2023, en Rocha se empezó a trabajar en conjunto con esos grupos sociales y con el Centro Universitario Regional Este (CURE) de la Universidad de la República, para elaborar una propuesta de iluminación cuidada.
“Eso marco un compromiso institucional de empezar a trabajar en el tema. Y a partir de la iniciativa de uno de los colectivos sociales de La Serena, que querían avanzar con iluminación del espacio público, de las calles, pero con un criterio de sensibilidad lumínica, se empezó a trabajar con la normativa”, dijo Martínez Morales.
La ordenanza aprobada establece cuatro grandes zonas de protección: máxima, alta, moderada y cielo menor, en función de las las categorías de los suelos departamentales. “Rocha es un departamento que tiene el 98% de su suelo rural, menos de un 2% es urbano y alrededor del 1% es urbano desarrollado, con viviendas arriba. Entonces, un departamento que no tiene su suelo contaminado de iluminación artificial la tiene más fácil para regular a partir de aquí en adelante”, explicó.
De acuerdo a lo aprobado por la Junta, la Intendencia deberá a colocar luminarias que preserven el cielo oscuro, que deberán ser cálidas y apantalladas. “Eso rige para todo el departamento, pero el control de la iluminación exterior de las viviendas está principalmente focalizado en las ciudades costera y en las ciudades del interior”, dijo el director de Ordenamiento Territorial.
Para el caso de las viviendas de Rocha capital, dijo el jerarca, por ahora no están previstos cambios, aunque se apunta a “generar conciencia” y unificar criterios. También está previsto que, de ahora en más, al tramitar permisos de construcción, se deba establecer el tipo de luminarias que se utilizará.
Las restricciones lumínicas dejan de lado algunas construcciones específicas, como pueden ser el puerto de La Paloma u hospitales. Para el caso de las zonas de máxima protección lumínica, la medida alcanza a 150 metros de distancia del mar hacia adentro del territorio. En esos casos, se busca dejar sin iluminación el agua y la franja costera inmediata.
Hay lugares de la costa que están desarrollándose de a poco, como Atlántica u Oceanía del Polonio, que hoy tienen muy pocas casas y se prevé que los nuevos desarrollos cumplan con condiciones al momento de definir la forma de iluminación, al igual que ocurrirá con el alumbrado público en el futuro.
Para lo que se consideran pueblos costeros como La Paloma, Aguas Dulces, Punta del Diablo, Barra del Chuy o La Coronilla, que tienen centros poblados a su alrededor, el nivel de protección lumínica es moderado, porque las calles no pueden quedar sin luz.
Con respecto a la fiscalización, indicó Martínez Morales, hay dos formas de ejercer controles. En primer lugar, para las construcciones que se aprueben, se deberá cumplir con una serie de condiciones para obtener los permisos correspondientes y luego habrá inspecciones de la Intendencia.
Además, dijo el jerarca, existe un “control social”, porque en buena medida son los vecinos los impulsores de este tipo de medidas, que pretenden que se cumpla con lo establecido. “Hay colectivos que, en algunas zonas, lograron que vecinos que tenían viviendas con la iluminación exterior desajustada a la norma, porque no tenían obligación de cambiarla ya que entrará en vigencia para adelante, igual accedieron a cambiarla”, explicó.
El director de Ordenamiento Territorial señaló, por otra parte, que desde hace años el Presupuesto Quinquenal de Rocha tiene en vigencia una disposición que permite que la violación de cualquiera de las ordenanzas municipales sea sancionada con multas de 5 a 350 Unidades Reajustables. En sentido, indicó, llegado el momento se puede recurrir a “ese paraguas” para disponer sanciones ante los incumplimientos previstos.
En el caso de Maldonado, al igual que ocurre con Rocha, los reclamos para adoptar acciones que permitan proteger la iluminación natural de los cielos surgieron de organizaciones sociales, grupos que se hacen notar en varios puntos del departamento.
Uno de los primeros en reclamar fueron los integrantes de la Mesa de la Laguna del Diario, que solicitaron evaluar si había alguna posibilidad de investigar si podía aplicarse algún tipo de iluminación alternativa a la que existe sobre un tramo de Avenida Lussich, explicó a El Observador la directora de Ambiente de la Intendencia de Maldonado, Virginia Villarino.
La jerarca se contactó con referentes del CURE, que analizaron con el sector de electromecánica de la Intendencia el tipo de iluminación que se está aplicando.
De acuerdo al CURE, las luminarias que se están utilizando en algunos puntos “no son las mejores” para el impacto visual en los cielos. Por eso, explicó Villarino, tiene previsto reunirse con la Dirección de Obras de la Intendencia, para plantear la posibilidad de que en las próximas licitaciones se incluyan luminarias más amigables con el ambiente.
Además, el objetivo es que, al momento de iluminar determinados puntos del departamento, se coordine con la Dirección de Planificación Territorial para tomar en cuenta ese tipo de recomendaciones.
La protección de los cielos con los focos adecuados no puede aplicarse en todo el departamento. A nadie se le ocurre que para preservar la fauna la península pueda quedar a oscuras. En otros puntos del departamento, tampoco pueden bajarse las luces, por el impacto que pueden tener en la seguridad y también a nivel de circulación vial.
Por eso las medidas deben adaptarse de forma progresiva y en espacios donde la preservación tenga un fin específico porque se trata de áreas de valor por sus especies animales o vegetales.
El planteo de los vecinos de Laguna del Diario no ha sido el único que recibieron las autoridades. También hubo reclamos de pobladores de José Ignacio, de la zona sobre el Arroyo Maldonado, Punta Ballena y Punta Negra.
“Nosotros compartimos la inquietud y vamos a tratar de incidir en las próximas coordinaciones con Obras, Planeamiento, Gestión Territorial y los municipios”, agregó Villarino.
Deconstrucción lumínica
El sábado 10, en Punta Negra, se realizó un encuentro para hablar del tema, con representantes de distintas asociaciones. En una zona donde el crecimiento va en ascenso, se apuesta a que las intervenciones lumínicas tomen en cuenta esos recaudos.
La actividad estuvo organizada por la Biblioteca Hojarasca de Punta Negra y contó con el apoyo de los ministerios de Ambiente, Educación y Cultura, UTU Arrayanes y otras agrupaciones sociales de la zona. Asistieron el diputado frenteamplista Joaquín Garlo y varios ediles de la coalición de izquierda.
La consigna del encuentro fue: Punta Negra mira al cielo. Cuidados nocturnos y contó con exposiciones de representantes de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de la República, del Observatorio CURE de Rocha y organizaciones sociales.
Esos grupos de vecinos, al igual que los instalados en Rocha como Chircas Serena, realizan con frecuencia recorridos por lugares que tienen “cielos oscuros” y organizan tertulias y conversatorios para alertar sobre los perjuicios de la contaminación lumínica
Entre las disertantes habló una representante de la Red Procielos, Victoria Marinari, una maestra, guía de naturaleza y funcionaria del Planetario de Montevideo desde hace 17 años.
En diálogo con El Observador, Marinari explicó que la organización trabaja en la difusión del impacto de lo que se llama “luz azul”, tanto en la calidad de vida de los ecosistemas como en la salud humana.
“Hay diferentes colores e intensidades de luz. La contaminación lumínica se derrocha por el uso excesivo. Porque es tan fácil el acceso a la energía lumínica, que está por todos lados y no hay un criterio, un conocimiento base. Entonces, en la toma de decisiones en cuanto al alumbrado público, y a nivel empresarial, es como algo que no está tan en boga. Estamos tratando de que se escuche más, que se entienda que los cielos oscuros están en extinción y que la contaminación lumínica tiene impactos a diferentes niveles. Además, es un derroche energético, es dinero que se pierde”, indicó.
Marinari explicó el impacto en la salud humana, porque el cerebro “está sincronizado con los ciclos de luz y oscuridad”. “Cada color de luz te indica la potencia; las rojas son las menos intensas, y las azules las más intensas, pasando por todos los colores de arco iris. Todo lo que sean luces cálidas, tirando a rojos, naranjas, ocres, son luces más tenues, que no contrastan tanto con la oscuridad. Y todo lo que va hacia el azul, como la pantalla del celular, causan problemas de insomnio, de estrés”, agregó.
Además, dijo Marinari, “contaminación lumínica desequilibra los ecosistemas porque los organismos vivos están también sincronizados con los ciclos astronómicos”. A modo de ejemplo, mencionó que “el 50% de las especies mundiales son nocturna”. “Un ejemplo icónico son las luciérnagas. ¿Por qué se extinguen las luciérnagas? Porque usan la bioluminiscencia para comunicarse, para reproducirse. Y si hay contaminación lumínica, deja de haber luciérnagas”, explicó.
Marinari advirtió sobre la iluminación que el Ministerio de Transporte y Obras Públicas está colocando en las rutas 8 y 9 con luces muy blancas e intensas. Esa decisión, además de generar perjuicios ambientales, produce dificultades para la visión de los automovilistas por el contraste entre luz y oscuridad, sobre todo en los días de niebla.
“Hay un productor agroecológico que vive ahí con su familia, que está desesperado. Dice que ahora hacen sombra de noche y que ahora las plantaciones están iluminadas día y noche, lo que no sabe cómo puede impactar en la polinización”, añadió.
Marinari tiene claro que no es viable pensar en lugares de están en vías de desarrollo, como ocurre por ejemplo con Punta Negra, sin considerar iluminación en las calles. El planteo de las organizaciones sociales apunta a que “el desastre sea menos desastre” y que el tipo de acciones vayan en sintonía con la preservación de los cielos.